En este documento les ofrezco ocho consejos para esta situación de crisis de separación y divorcio.
Si tenemos hijos o hijas menores de edad es fundamental saber gestionar de forma inteligente y generosa el dolor emocional y los conflictos derivados de la separación y saber separarlo de la protección a los menores.
Puede no resultar nada fácil dada la complejidad de las situaciones, por lo que la consulta con un especialista en mediación, un profesional de la psicología con experiencia en terapia de pareja puede ser una muy buena idea.
Puedes consultar el documento completo donde explico mejor cada uno de los puntos del documento en :
Los problemas en la pareja son algo frecuente. Vivimos unos tiempos donde buscamos la felicidad compartiendo un proyecto de vida juntos y eso no es tan fácil.
Las diferencias de carácter, dificultades en la comunicación, el estrés y las prisas de una vida ajetreada que nos restan tiempo y tranquilidad para lo personal y el diálogo, la paternidad o maternidad responsables, la crianza que nos agota, las presiones y las exigencias de la vida, entre otras cosas, pueden llevar al desencuentro y a la crisis en la relación.
Nadie nos ha preparado para una relación de pareja desde la igualdad, respetando las diferentes necesidades de cada uno y aplicando el diálogo y la comunicación eficaz en la resolución de los conflictos que, necesariamente, van a surgir.
Estos problemas, de no ser atendidos, se acumulan y comienzan a resultar un lastre, una pesada carga que, tarde o temprano, deben ser atendidos.
El terapeuta de pareja puede ayudar eficazmente, como mediador, al entendimiento mutuo, así como facilitar la comprensión de lo que está sucediendo, desbloqueando situaciones difíciles y ayudando a solucionarlas.
Un terapeuta de pareja es un profesional neutral que ayuda a cada parte a entender mejor a la otra, así como a intentar soluciones nuevas a los problemas viejos. Las estrategias y habilidades de comunicación son aprendidas así para toda la vida y son aplicables al resto de las relaciones personales en un futuro.
Pedir ayuda profesional es buena idea cuando se siente que se ha probado todo por los propios medios y se han agotado las vías de diálogo llegando a un “punto muerto”. No hay que sentirse mal por pedir ayuda pues, con frecuencia, la orientación de un terapeuta de pareja, como alguien profesional, neutral y externo, resulta muy necesaria y eficaz.